Ninguna de estas calculadoras conoce tu caso
Conviene empezar por ahí. Las cifras que salen aquí se calculan con las reglas generales, y tu situación real depende de cosas que no te preguntamos: el resto de tus ingresos, las deducciones autonómicas que te correspondan, el convenio de tu sector, lo que tu banco esté dispuesto a hacer contigo. Sirven para orientarte y para comparar escenarios, no para presentar nada ni para firmar nada.
Dicho eso, sí nos hemos tomado en serio que se vea de dónde sale cada número. Cada página enlaza la fuente oficial que gobierna su cálculo —la Agencia Tributaria, la Seguridad Social, el Banco de España o el INE, según el caso— y lleva la fecha de la última revisión del contenido a la vista. Una calculadora de dinero que no dice con qué normativa trabaja es una caja negra, y no queríamos publicar eso.
Los errores que más caro salen
Hay un puñado de confusiones que se repiten y que estas herramientas ayudan a evitar. Quitar el IVA no es restar un 21%, es dividir entre 1,21, y quien lo hace mal se equivoca en un 4% del importe. La retención de una factura no es un gasto, es un adelanto que recuperas en la declaración. Al amortizar hipoteca, bajar el plazo ahorra bastantes más intereses que bajar la cuota. Y el límite para comprar vivienda casi nunca es la cuota mensual, sino el 30% largo del precio que hay que tener ahorrado antes de firmar.
Cada una de esas cosas está explicada en la página que le toca, con los números delante.
Qué ves además del resultado
En préstamo e hipoteca generamos el cuadro de amortización mes a mes, porque es donde se entiende por qué al tercer año la deuda ha bajado tan poco. En salario, pensión, alquiler o ahorro desglosamos los importes intermedios en lugar de escupir una cifra final. La idea es que puedas rehacer la cuenta a mano si no te fías, que es exactamente lo que deberías hacer con cualquier calculadora de internet.