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Leer QR online
Lee códigos QR desde una imagen usando la detección nativa del navegador cuando está disponible.
Imagen con QR
La imagen se analiza en tu equipo y no se sube a ningún sitio. Aun así, desconfía del destino si el código venía de una pegatina.
Ver adónde lleva antes de que te lleve
Extrae el contenido de un código QR a partir de una imagen, usando la detección que ya trae el navegador. Práctico cuando tienes una captura o una foto con el código pero no una cámara a mano.
Y práctico también por prudencia. Un QR es una dirección que no puedes leer a simple vista, y esa es exactamente la razón de que se usen para estafar: el cartel de un parquímetro con una pegatina encima lleva a una pasarela de pago falsa. Mirar antes adónde apunta cuesta un segundo.
Leer un QR sin fiarte del móvil
- Leer un QR de una captura de pantalla sin usar la cámara.
- Recuperar el contenido de un código desde una foto.
- Comprobar a dónde enlaza un QR antes de abrirlo.
Un QR puede llevarte a cualquier sitio
El resultado depende del soporte del navegador y de la calidad de la imagen; un código borroso o recortado puede no reconocerse. La lectura es local. La imagen se analiza en tu equipo con el detector del propio navegador.
Preguntas frecuentes
¿Cómo lee el código desde una imagen?
Se lo pedimos a tu propio navegador. Los navegadores modernos traen un detector de códigos integrado, así que tú eliges la captura o la fotografía y el análisis ocurre dentro de tu equipo. La imagen no se sube a ningún sitio, ni a nuestros servidores ni a los de nadie.
¿Por qué a veces no reconoce el código?
Suele ser una de dos cosas. O tu navegador no incluye ese detector, y entonces te lo decimos con un aviso en vez de dejarte adivinando, o la imagen no da para tanto: un QR borroso, muy inclinado, recortado por un lado o fotografiado contra un reflejo deja de ser legible. Recorta la zona del código y vuelve a intentarlo.
¿Es seguro escanear cualquier QR?
Un QR es una dirección que no puedes leer a simple vista, y ahí está todo el problema. El código en sí solo son datos. El riesgo vive en el destino. El fraude más repetido consiste en pegar una pegatina encima del cartel legítimo de un parquímetro o de una terraza, de modo que quien escanea acaba pagando en una pasarela falsa. Si el código venía de la calle, pásalo antes por aquí y mírate la URL con calma.