Diecisiete letras iniciales, diecisiete tipos de entidad
La primera letra de un CIF no es un prefijo cualquiera: dice qué es la entidad. La A corresponde a una sociedad anónima, la B a una limitada, la F a una cooperativa, la G a una asociación o fundación, la P a un ayuntamiento y la Q a un organismo público.
Eso convierte al CIF en un identificador con información dentro, y explica por qué merece la pena probar un alta de clientes con varias iniciales distintas y no solo con la B de siempre.
El control que a veces es letra
El carácter final sale de una suma ponderada de los siete dígitos centrales, parecida a la que usan las tarjetas bancarias. Lo que cambia es cómo se escribe el resultado.
Unas entidades lo llevan en cifra, otras en letra de la J a la I, y un grupo intermedio admite las dos formas. Ese tercer caso es la causa de casi todos los CIF correctos que un validador casero rechaza sin motivo.