Cuál de las tres necesitas
Las tres herramientas usan el mismo cálculo por dentro, el módulo 23, pero resuelven preguntas que no se parecen. Elegir la equivocada es la razón habitual de que alguien no encuentre lo que buscaba.
No tienes nada y necesitas un documento. Estás montando un entorno de pruebas, rellenando una plantilla o preparando una demo, y te hace falta un DNI que pase la validación sin pertenecer a nadie. Eso es el generador.
Tienes un documento y dudas de él. Te lo han dictado por teléfono, viene de una importación o te lo ha escrito un usuario en un formulario. Quieres saber si está bien copiado. Eso es el validador.
Tienes el número pero te falta la letra. Aparece más de lo que parece: registros antiguos, hojas de cálculo a las que alguien recortó la última columna, documentos leídos a medias. La calculadora de letra hace solo eso.
Por qué el DNI lleva una letra al final
No es un número de serie ni una inicial del apellido, aunque mucha gente lo cree. Es un dígito de control, y su trabajo consiste en delatar los errores de transcripción. Si alguien se equivoca en una cifra al teclear, o le bailan dos números seguidos, la letra deja de cuadrar y el fallo se ve al instante en lugar de acabar en una base de datos.
Es el mismo principio que llevan el IBAN, el CIF o el número de la Seguridad Social, cada uno con su propia aritmética. Todos ellos están en la sección de identificadores.